
Panamá recibió 4.599 denuncias por delitos sexuales entre enero y agosto de 2026. El 78 % involucra a menores, mientras activistas alertan sobre la falta de prevención.
La Fiscalía de Panamá recibió 4.599 denuncias por delitos sexuales entre enero y agosto de 2026. Según el fiscal general, Luis Carlos Gómez, el 78 % de los casos involucra a menores de edad, con una mayor incidencia entre adolescentes de 15 a 17 años.
La cifra representa un aumento del 13 % frente al mismo periodo de 2025, cuando las autoridades contabilizaron 4.072 denuncias. Gómez aclaró que este incremento no demuestra necesariamente que los delitos hayan aumentado en la misma proporción, pues también puede reflejar una mayor disposición a denunciar.
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Suky Yard, abogada y activista de la Fundación Vida Mujer, aseguró a EFE que el aumento no la sorprende. Según explicó, existe una desconexión entre las instituciones responsables de proteger a la infancia y las acciones necesarias para prevenir las agresiones.
Yard reclamó programas coordinados en escuelas y comunidades para hablar sobre prevención, identificar riesgos y proteger a niños, niñas y adolescentes. También advirtió que muchas agresiones ocurren dentro del entorno familiar.
Las estadísticas del Ministerio Público registraron, además, 177 denuncias por violación doblemente agravada entre enero y agosto, una categoría que incluye delitos cometidos por personas del entorno familiar.
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Durante un acto de la Iglesia católica, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, pidió perdón por 24 denuncias de abuso sexual contra menores y personas vulnerables recibidas por la Arquidiócesis entre 2002 y 2025.
Las víctimas necesitan atención psicológica
Jordi Pujol, coordinador de una comisión independiente, advirtió que los casos documentados no representan necesariamente la totalidad de los abusos. El miedo, la vergüenza y la dependencia pueden impedir que las víctimas denuncien.
Yard también alertó sobre la falta de programas de apoyo psicológico para quienes sufren estas agresiones. La prevención y la atención integral resultan fundamentales para proteger a la infancia y reducir las consecuencias que la violencia sexual deja en sus vidas.
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