
Brasil exigirá a bancos verificar datos satelitales de deforestación antes de otorgar créditos rurales, en un intento por frenar la pérdida de bosques.
Brasil recluta a los bancos en su lucha para eliminar la deforestación en la Amazonia
Brasil puso en marcha una nueva norma que obliga a los bancos a verificar datos satelitales de deforestación antes de aprobar créditos rurales. La medida busca frenar el avance de la tala ilegal y alinear el financiamiento agrícola con políticas ambientales.
Desde ahora, las entidades financieras deben consultar un registro oficial que identifica propiedades con posible deforestación ilegal desde julio de 2019. Esta base utiliza información satelital del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE). 
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Si una propiedad aparece en el registro, el productor deberá demostrar que la deforestación fue legal para acceder al crédito. Podrá hacerlo con permisos, planes de recuperación o informes técnicos. 
La medida convierte a los bancos en actores clave en el control ambiental. En la práctica, cada solicitud de crédito funcionará como un punto de verificación sobre el uso del suelo. 
El gobierno brasileño impulsa esta estrategia como parte de su meta de reducir la deforestación, especialmente en la Amazonía. La agricultura es uno de los principales motores de pérdida de bosques, por lo que vincular el crédito a criterios ambientales apunta directamente al problema. 
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Expertos consideran que el sistema utiliza incentivos económicos para promover prácticas sostenibles, al condicionar el acceso a financiamiento.
La Federación Brasileña de Bancos respaldó la iniciativa, al considerar que mejora la transparencia y la seguridad jurídica en la asignación de créditos. 
Sin embargo, el sector agropecuario ha mostrado preocupación. Representantes del rubro advierten que el sistema podría generar errores o limitar el acceso al crédito para productores que cumplen la ley. 
La medida impactará miles de millones de dólares en financiamiento agrícola y podría redefinir la relación entre banca y medio ambiente. Brasil, una potencia agroindustrial global, enfrenta el reto de equilibrar su crecimiento económico con la protección de sus ecosistemas.
Con esta decisión, el país apuesta por integrar tecnología, finanzas y regulación ambiental en una misma estrategia para combatir la deforestación.
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