
La campaña presidencial en Colombia se intensificó con ataques cruzados entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, en un clima de fuerte polarización.
La campaña para definir al próximo presidente de Colombia se convirtió en una de las más tensas y agresivas de las últimas décadas. El ultraderechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda llegarán al balotaje del domingo en medio de una fuerte confrontación política y una escalada de ataques personales.
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En la primera vuelta, De la Espriella obtuvo el 43,78 % de los votos, mientras que Cepeda alcanzó el 40,98 %, una diferencia que dejó abierta una disputa muy ajustada por la Presidencia para el período 2026-2030.
Ambos candidatos elevaron el tono de sus declaraciones durante las últimas semanas. De la Espriella calificó a su rival como “heredero de las FARC” y “narcoterrorista”, mientras que Cepeda respondió con acusaciones contra el abogado y lo señaló como un “fascista mafioso”.
El académico Moisés Wasserman consideró que el país atraviesa una situación excepcional por el nivel de confrontación y aseguró que las elecciones actuales son más complejas que las anteriores.
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La campaña de Cepeda perdió impulso tras cuestionar inicialmente los resultados de la primera vuelta y por las dificultades para sumar alianzas con sectores de centro.
En contraste, De la Espriella apostó por un discurso más emocional y por una fuerte presencia en redes sociales. Sus seguidores, conocidos como “el Tigre”, lograron captar parte del electorado de clase media.
El presidente Gustavo Petro manifestó públicamente su respaldo a la continuidad de la izquierda, mientras que Donald Trump prometió el apoyo total de Estados Unidos en caso de una victoria de De la Espriella. Las intervenciones de ambos líderes generaron críticas y alimentaron la controversia en una campaña que ya mostraba una profunda división política.
Analistas coinciden en que quien resulte vencedor enfrentará un país altamente polarizado y una oposición intensa. La gobernabilidad aparece como uno de los principales desafíos para el próximo presidente colombiano.
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