Dinamarca y Groenlandia se disculparon por las esterilizaciones forzadas a mujeres inuit entre 1960 y 1970, un plan que buscaba limitar la población indígena.
Los gobiernos de Dinamarca y Groenlandia ofrecieron una disculpa conjunta a mujeres inuit que fueron víctimas de anticoncepción forzada en las décadas de 1960 y 1970. La práctica, impulsada por autoridades sanitarias danesas, consistió en la colocación de dispositivos intrauterinos (DIU) a miles de niñas y mujeres, muchas de ellas adolescentes, sin información ni consentimiento previo.
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Según datos oficiales, cerca de 4.500 mujeres, casi la mitad de las que estaban en edad fértil en Groenlandia, fueron sometidas a este procedimiento como parte de una estrategia para frenar el crecimiento poblacional en la isla ártica, que entonces experimentaba un aumento debido a mejores condiciones de vida y acceso a la salud.
El año pasado, alrededor de 150 mujeres inuit demandaron al Ministerio de Salud danés por violación de derechos humanos y solicitaron una compensación. Muchas aseguraron que desconocían lo que ocurría en ese momento y solo años después comprendieron el alcance de las intervenciones.
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La disculpa llega antes de la publicación de un informe oficial que documentará con mayor detalle los abusos cometidos. “Reconocemos que se vulneraron derechos fundamentales y lamentamos profundamente el dolor causado”, señalaron ambos gobiernos en su declaración conjunta.
Groenlandia, que pasó de ser colonia a provincia danesa en 1953 y luego obtuvo autogobierno en 1979, asumió el control de su sistema de salud en 1992. Sin embargo, las cicatrices de este capítulo siguen vivas en la memoria de las comunidades indígenas.
Las disculpas representan un paso hacia la reconciliación, aunque las víctimas esperan que se traduzcan en justicia y compensaciones reales que reconozcan las secuelas físicas y emocionales de aquel plan.
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