
Expertos alertan que la manosfera difunde misoginia y puede radicalizar a jóvenes en México. El reto es investigar, prevenir y reconstruir vínculos sociales.
El tiroteo en Teotihuacán, el asesinato de un estudiante del CCH y el feminicidio de dos maestras en Michoacán abren una discusión urgente en México: el papel de internet en la radicalización de hombres jóvenes. Los tres casos ocurrieron en menos de un año y, según especialistas, comparten entornos digitales donde circulan discursos machistas y misóginos.
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Pablo Ramírez Rébsamen, experto en violencias digitales y masculinidades, identifica este fenómeno con la manosfera. El concepto agrupa comunidades virtuales que promueven narrativas masculinistas, culpan a las mujeres por frustraciones personales y presentan la igualdad de género como una amenaza para los hombres.
Dentro de la manosfera conviven los incels, los activistas por los derechos de los hombres, los MGTOW y los llamados gurús de la seducción. Cada grupo tiene códigos propios, pero todos comparten ideas que cuestionan la autonomía femenina y refuerzan la cosificación de las mujeres.
Ramírez advierte que estas comunidades no solo expresan malestar. También pueden normalizar la violencia, glorificar a agresores y convertirlos en referentes dentro de foros o redes sociales. La difusión de estos contenidos facilita que algunos jóvenes encuentren validación para sus prejuicios y su enojo.
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El especialista rechaza que la prensa explique estos ataques únicamente con etiquetas como “lobo solitario” o “psicópata”. Esa mirada omite el peso de los discursos que los agresores consumen, comparten y reproducen todos los días.
Las cifras de suicidio entre hombres requieren atención, pero no justifican la misoginia ni la violencia. El reto consiste en investigar estas redes, fortalecer la educación emocional y crear espacios de conversación para los jóvenes. Identificar la manosfera permite prevenir sus riesgos y reconstruir vínculos sociales antes de que el odio escale.
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