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Mulino rechazó presiones de China tras el fallo que anuló la concesión portuaria en el Canal y aseguró que Panamá no aceptará amenazas externas.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, rechazó los pronunciamientos de China y Hong Kong luego de que la Corte Suprema declarara inconstitucional el contrato de concesión de los puertos del Canal operados por Panama Ports Company, filial de CK Hutchison Holdings.
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Durante su conferencia semanal, Mulino defendió la independencia del sistema judicial panameño y subrayó que el país actúa bajo un Estado de Derecho. Afirmó que Panamá no aceptará amenazas de ningún gobierno y marcó distancia frente a los cuestionamientos emitidos desde Asia tras el fallo.
“La decisión de la Corte es única, definitiva y final. Corresponde acatarla”, sostuvo el mandatario. También destacó que la relación diplomática formal se mantiene exclusivamente con Beijing a través de la Cancillería, y no con Hong Kong.
La semana pasada, la Corte Suprema invalidó la concesión otorgada a la empresa portuaria, una decisión que impacta directamente la operación de dos terminales estratégicas en la vía interoceánica. Tras el fallo, la compañía anunció el inicio de un arbitraje internacional y acusó al Estado panameño de emprender una campaña en su contra.
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Mulino negó esas acusaciones y aseguró que el gobierno mantuvo conversaciones con la empresa durante el último año, tanto en Panamá como en el extranjero. Explicó que la posibilidad de un fallo adverso siempre estuvo contemplada dentro del proceso.
El presidente informó que, una vez concluya formalmente la concesión, una subsidiaria de la danesa A.P. Moller-Maersk asumirá la operación temporal de los puertos mientras el Estado prepara una nueva licitación. Aclaró que no se volverá a otorgar una sola concesión para ambas terminales.
Mulino insistió en que el gobierno diseñó una estrategia para garantizar estabilidad en el mercado naviero y proteger la confianza de la comunidad portuaria internacional durante la transición.
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