
Una serie de ataques armados dejó ocho muertos y siete heridos en Manabí. La provincia sigue bajo estado de excepción por la violencia criminal.
La provincia de Manabí volvió a quedar en el centro de la violencia criminal en Ecuador tras una cadena de ataques armados que dejó ocho personas muertas y al menos siete heridas. Los hechos ocurrieron la noche del domingo en distintos puntos de la provincia costera y se extendieron durante casi tres horas, según confirmaron las autoridades.
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El coronel Jaime Salgado, jefe subrogante de la Policía en Manta, informó que las víctimas fueron atacadas en acciones separadas. Dos de los hechos se registraron en el cantón Montecristi y el tercero en el puerto de Manta, ubicado a unos 257 kilómetros al suroeste de Quito.
Salgado explicó que los investigadores encontraron indicios balísticos de munición calibre nueve milímetros y proyectiles de uso militar. Los peritos analizan estos elementos para determinar si existe una relación directa entre los ataques. Varias de las personas heridas permanecen en estado grave, bajo atención médica.
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Desde el 1 de enero, Manabí se mantiene bajo estado de excepción por disposición del gobierno del presidente Daniel Noboa. La medida permite operativos conjuntos entre policías y militares, con el objetivo de frenar el accionar de las bandas criminales que operan en la zona.
Ecuador cerró el año pasado como el más violento de su historia reciente, con más de 9.200 homicidios, de acuerdo con cifras oficiales. La expansión de organizaciones criminales locales, aliadas con cárteles internacionales, ha convertido a varios puertos del país en puntos clave para el tráfico de drogas.
Ante este escenario, Noboa declaró en enero de 2024 un conflicto armado interno y catalogó a 22 grupos delictivos como organizaciones terroristas. Las autoridades han capturado a varios de sus líderes, pero los ataques en Manabí muestran que la violencia sigue activa y representa uno de los mayores desafíos para la seguridad nacional.
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