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La muerte de un niño con hemofilia en Bogotá desata críticas contra Gustavo Petro, tras culpar a la familia mientras persisten fallas en el sistema de salud.
La muerte de Kevin Acosta, un niño de siete años con hemofilia, desató una fuerte polémica en Colombia y abrió un nuevo frente de críticas contra el presidente Gustavo Petro. El menor falleció en Bogotá tras pasar dos meses sin recibir Emicizumab, el medicamento que debía aplicarse cada 28 días para controlar su enfermedad.
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La familia denunció que la entidad promotora de salud Nueva EPS dejó de suministrarle el fármaco después de cambiar de proveedor a finales de diciembre. Sin esa medicación, el estado del niño se agravó cuando sufrió una caída en bicicleta. Primero lo hospitalizaron en Pitalito y luego lo trasladaron a Bogotá, donde murió el viernes pasado.
Durante un consejo de ministros, Petro afirmó que a un niño con hemofilia no se le debería permitir montar bicicleta por prevención. El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, respaldó esa postura. Sus declaraciones generaron rechazo inmediato en distintos sectores.
El Colegio Médico de Cundinamarca y Bogotá respondió que la prevención en hemofilia consiste en administrar el medicamento oportunamente. Además, subrayó que la actividad física controlada resulta beneficiosa para estos pacientes.
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La madre del menor aseguró que no podía mantener a su hijo aislado por su condición. Defendió que el problema no fue la bicicleta, sino la falta de acceso al tratamiento.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, señaló que Kevin enfrentó múltiples barreras para recibir atención y advirtió que miles de pacientes viven situaciones similares.
El caso reavivó el debate sobre la crisis sanitaria en el país. El Gobierno ha intervenido varias EPS, pero usuarios denuncian que los problemas de acceso a medicamentos y tratamientos persisten. La muerte de Kevin se convirtió en símbolo de esa tensión y del impacto que las fallas del sistema tienen en las familias más vulnerables.
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