Preinfant apoya a madres en situaciones vulnerables con acompañamiento psicológico, jurídico y social para fortalecer la crianza y los vínculos familiares.
Cuando Laura quedó embarazada, su expareja la aisló y trató de anularla psicológicamente. Buscó ayuda en un centro de atención a víctimas de violencia de género, pero al concluir su estancia no tenía dónde vivir. Entonces conoció a Preinfant, un programa que ofrece acompañamiento a madres en contextos vulnerables.
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Preinfant trabaja con mujeres adolescentes, migrantes, familias monomarentales o con problemas de salud mental y consumo. El objetivo es reducir la soledad, crear redes de apoyo y dar orientación psicológica, jurídica y social. “La crianza se complica por el aislamiento”, explica Carmen Calafat, una de las fundadoras.
Beatriz Rivas, trabajadora social del programa, destaca que el acompañamiento depende de cada caso: han estado presentes en partos y seguimientos pediátricos. Para Laura, el apoyo emocional fue lo más valioso. “Es como hablar con una amiga, alguien que te dice si lo que haces está bien o no”, cuenta.
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Según datos del programa, el 38% de las familias atendidas presenta al menos cuatro factores de riesgo simultáneos. Pobreza, falta de vivienda o ausencia de redes seguras hacen que muchas mujeres enfrenten la maternidad desde la supervivencia.
Preinfant comenzó en 1997 en Cataluña y hoy también trabaja en Madrid. Entre 2020 y 2024 ha atendido a más de 1.400 familias con un equipo de psicólogos, abogados y trabajadores sociales. Su acompañamiento comienza en el embarazo y puede extenderse hasta los tres años del bebé, fomentando vínculos sanos y duraderos.
Ahora, la hija de Laura tiene cinco meses y crece fuerte. Ella sueña con un hogar estable, pero reconoce que sin Preinfant no habría podido enfrentar esta etapa. “Aquí he podido llorar, reírme y sanar”, afirma.
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