
La Cámara vota medida clave para terminar el cierre parcial del gobierno. Johnson enfrenta divisiones internas y presión directa de Trump.
La Cámara de Representantes se prepara para una votación decisiva que pondrá a prueba el liderazgo de Mike Johnson y la influencia directa de Donald Trump. El presidente de la Cámara necesita el respaldo casi unánime de su bancada para avanzar con el proyecto que busca terminar el cierre parcial del gobierno federal.
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La medida financiaría la mayor parte del gobierno hasta el 30 de septiembre y otorgaría fondos temporales al Departamento de Seguridad Nacional por dos semanas, mientras los legisladores negocian ajustes relacionados con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Trump presionó públicamente a los republicanos para que no modifiquen el texto aprobado por el Senado. En redes sociales pidió votar a favor sin introducir cambios y advirtió que el país no puede permitirse otro cierre “largo y destructivo”.
Johnson reconoció que sigue la estrategia planteada por el expresidente. Sin embargo, varios miembros conservadores amenazan con bloquear la votación procesal si no se incluyen prioridades como la llamada Ley SAVE, que exigiría prueba de ciudadanía para registrarse para votar.
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El líder de la mayoría, Steve Scalise, aseguró que el equipo trabaja voto a voto para asegurar el respaldo necesario. Con una mayoría ajustada de 218-214, Johnson solo puede permitirse perder un voto republicano si todos los legisladores están presentes.
Los demócratas dejaron claro que no ayudarán a los republicanos a superar el obstáculo procesal, aunque algunos podrían respaldar la aprobación final del paquete presupuestario.
Este cierre parcial comenzó el sábado y afecta menos agencias que el impasse anterior, que duró 43 días. Desde entonces, el Congreso aprobó seis de los doce proyectos de asignaciones anuales. Sin embargo, los proyectos pendientes cubren cerca de tres cuartas partes del gasto federal, incluido el Departamento de Defensa.
Si la Cámara aprueba la medida, Trump prometió firmarla de inmediato. Si fracasa, el cierre podría prolongarse y afectar salarios de empleados federales y operaciones clave del gobierno.
La votación no solo definirá el destino inmediato del presupuesto, sino también la capacidad de Johnson para mantener cohesionada a su partido en un momento políticamente delicado.
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