
El plan de Trump para redibujar distritos antes de las elecciones de medio término enfrenta resistencia legal y política, con estados clave en una encrucijada.
El intento del presidente Donald Trump por redibujar los mapas electorales antes de las elecciones de mitad de período entró en una fase decisiva. Tras meses de maniobras legislativas, avances rápidos y retrocesos inesperados, el esfuerzo enfrenta límites políticos, legales e internos dentro de ambos partidos.
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Expertos señalan que el país vive un momento poco común. “Estamos en una encrucijada”, explicó Jeffrey Wice, director del Instituto de Elecciones y Redistribución de Distritos de la Universidad de Nueva York. Según Wice, el impulso podría consolidarse o diluirse tras recientes derrotas legislativas.
Virginia y Florida concentran la mayor atención. En Virginia, donde los demócratas controlan el gobierno estatal, la Asamblea General debate una enmienda constitucional que permitiría redibujar distritos como respuesta a acciones en otros estados. El proceso requeriría un referéndum, lo que impone plazos ajustados.
La gobernadora electa Abigail Spanberger respaldó revisar mapas, pero evitó comprometerse con un diseño específico. Aseguró que solo apoyará distritos compactos y respetuosos de las comunidades.
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En Florida, el gobernador Ron DeSantis planea convocar una sesión especial en abril. Espera un fallo de la Corte Suprema que podría flexibilizar el uso de criterios raciales en la creación de distritos. Los republicanos ya controlan 20 de los 28 escaños del estado y buscan ampliar esa ventaja.
Trump inició la ofensiva en julio al presionar a Texas para redibujar mapas sin nuevos datos del censo. Texas, Missouri, Carolina del Norte y Ohio aprobaron cambios favorables a los republicanos. Sin embargo, la dinámica perdió fuerza en noviembre y diciembre.
California aprobó distritos que benefician a los demócratas. Kansas abandonó una sesión especial. Utah adoptó mapas más favorables para ese partido. Indiana, en un revés clave para Trump, rechazó un plan que habría ampliado el dominio republicano.
En Illinois y Maryland, líderes demócratas descartan reabrir el debate por su alto costo político. En Kansas, los republicanos no reúnen los votos para superar un veto de la gobernadora demócrata Laura Kelly.
Por ahora, el resultado neto sigue en duda. Las batallas legales continúan y el impacto real en la Cámara de Representantes aún no está asegurado.
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