
Aunque el aborto es legal en Argentina, faltan insumos, información y atención oportuna en varias provincias, creando barreras que dificultan ejercer este derecho.
Cinco años después de la sanción de la Ley 27.610, el acceso al aborto en Argentina enfrenta obstáculos que pueden convertir un derecho reconocido en un verdadero laberinto. En provincias como Salta, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán, profesionales y organizaciones denuncian falta de medicamentos, demoras, desinformación y objeciones que dificultan la atención.
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La norma permite la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) hasta la semana 14 inclusive y garantiza la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) cuando existe una violación o un riesgo para la vida o la salud integral. El sistema público, las obras sociales y las empresas de medicina privada deben garantizar estas prestaciones. Sin embargo, la aplicación cambia según el territorio.
Según datos citados por Amnistía Internacional Argentina, más de la mitad de las provincias reportó falta de misoprostol y casi todas señalaron problemas de abastecimiento de mifepristona y combipack.
En Salta, profesionales consultadas por LATFEM describen esperas de dos o tres semanas, pese a que la ley establece un plazo máximo de diez días. En algunos casos, las pacientes llegan con embarazos más avanzados después de recorrer distintos centros de salud.
La situación también afecta a quienes viven lejos de las capitales provinciales. En Catamarca y Santiago del Estero, algunas mujeres deben recorrer cientos de kilómetros para encontrar atención, asumir gastos de transporte y perder jornadas laborales.
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Las organizaciones feministas advierten que la desigualdad territorial puede empujar a algunas personas hacia abortos fuera del sistema sanitario o a utilizar medicamentos sin acompañamiento médico. El problema, entonces, no se limita a si el aborto es legal. La pregunta es si todas las personas pueden ejercer ese derecho de manera segura, gratuita y oportuna. La ley existe. Pero cuando faltan medicamentos, información y equipos capaces de garantizarla, el acceso deja de ser igual para todas.
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