
El embarazo adolescente sigue siendo un desafío social y sanitario en Cuba. Historias como la de Lenia, madre a los 17, reflejan desigualdades y falta de oportunidades.
Lenia Lemus tenía 16 años cuando descubrió que estaba embarazada. Hoy tiene 19, vive en La Habana y cría a su hijo Mateo, de dos años. Su historia refleja un problema que Cuba todavía no logra reducir: la persistencia de la maternidad adolescente.
El embarazo no estaba en sus planes. “No me lo descubrí a tiempo, y no pude hacerme un aborto”, contó a EFE. En Cuba, la interrupción del embarazo es legal y gratuita desde la década de 1960 dentro del sistema público de salud.
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Durante la gestación, Lemus sufrió complicaciones relacionadas con el bajo peso del feto y permaneció cuatro meses internada antes del parto. Después regresó a La Lisa, un barrio periférico donde conviven problemas de vivienda, hacinamiento y consumo de sustancias.
Las autoridades cubanas consideran el embarazo adolescente un serio problema social y sanitario. Entre 18% y 19% de los nacimientos corresponden a madres de entre 15 y 19 años.
Además, la tasa entre niñas de 10 a 14 años se mantuvo elevada: pasó de 1,3 por cada 100 niñas en 2021 a 1,4 en 2025, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.
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Grisell Rodríguez, representante del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) en Cuba, señala que la fecundidad adolescente constituye una expresión de violencia de género. Según explicó a EFE, el 99% de estos embarazos en Cuba no son intencionados y muchos ocurren entre adolescentes y parejas con importantes diferencias de edad.
Para enfrentar el problema, Unfpa impulsa junto con organismos de salud y educación un programa financiado por la Unión Europea con un millón de euros. El proyecto trabaja en diez municipios de varias provincias orientales.
En La Lisa, iniciativas comunitarias como Afropoderosas promueven educación menstrual, prevención del embarazo y autonomía entre niñas y adolescentes negras y mestizas.
Para Lemus, convertirse en madre significó aprender sobre la marcha. Ahora busca oportunidades laborales y sueña con emprender para garantizarle un futuro seguro a su hijo.
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