
Estados Unidos aplicará nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % a importaciones de 60 países, incluida parte de América Latina, por presunto trabajo forzoso.
La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la aplicación de nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % a las importaciones provenientes de 60 países y economías. La medida sustituirá el arancel global temporal del 10 % que expirará este viernes y marca una nueva etapa en la política comercial impulsada por Washington.
El Gobierno estadounidense justificó la decisión tras concluir una investigación sobre los esfuerzos de distintos países para combatir el trabajo forzoso en sus cadenas de producción. Según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), las prácticas detectadas afectan la competitividad de trabajadores y empresas estadounidenses.
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Las pesquisas comenzaron en marzo bajo la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense, un mecanismo que permite imponer sanciones cuando un país considera que existen prácticas comerciales desleales.
Guatemala, Honduras y El Salvador enfrentarán un arancel adicional del 10 %. En el caso de México, el Gobierno aclaró que cerca del 85 % de sus exportaciones permanecerán protegidas por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), por lo que el nuevo gravamen solo alcanzará al 15 % restante.
La Unión Europea recibirá un arancel conjunto del 10 %, mientras que países como India, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza, Canadá y Reino Unido también aparecen en la lista con tasas que varían según el origen y el tipo de producto. China quedó fuera de esta actualización porque ya enfrenta aranceles específicos superiores.
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La nueva política forma parte de la estrategia económica impulsada por Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. Después de que el Tribunal Supremo limitara gran parte de sus aranceles globales, la Administración recurrió nuevamente a la Sección 301 para mantener su agenda comercial.
Washington sostiene que estos gravámenes buscan proteger la producción nacional y presionar a sus socios comerciales para reforzar los controles contra el trabajo forzoso. Sin embargo, la decisión podría generar nuevas tensiones comerciales y provocar respuestas de los países afectados en los próximos meses.
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