
Stephen Miller, asesor de Donald Trump, ha justificado lo que EE. UU. Ha venido intentando hacer con Groenlandia, todo bajo el argumento de ser una Superpotencia.
Stephen Miller, jefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca y cercano asesor del presidente Donald Trump, afirmó en una entrevista que Estados Unidos debería tener Groenlandia bajo su control y defendió la idea de que su país actúe como superpotencia, desatando preocupación en el mundo entero, particularmente entre aliados europeos, sobre la soberanía de esta isla, un territorio danés autónomo. En su intervención en la cadena CNN, Miller defendió la postura de la administración estadounidense en torno a Groenlandia, afirmando que el mundo se rige por la fuerza y el poder y que, por ese motivo, ellos deberían aspirar a controlar este lugar, estratégico por su ubicación en el Ártico y sus recursos. Subrayó, además, que eso fortalecería la seguridad nacional y la posición del país frente a potencias como Rusia y China.
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Las declaraciones se producen en medio de un aumento de tensiones diplomáticas tras la reciente operación militar estadounidense en Venezuela, y muestran una visión más agresiva de la política exterior norteamericana, en la que Miller considera que son una superpotencia y que se comportará como tal. Esta perspectiva ha generado alarma entre gobiernos europeos, que ven en la retórica un riesgo para las normas del derecho internacional sobre soberanía territorial. La reacción no se hizo esperar: autoridades de Dinamarca y líderes de otros países nórdicos y europeos han rechazado enfáticamente cualquier sugerencia de alterar la soberanía de Groenlandia, recordando que su futuro debe decidirse a través de procesos democráticos y respetando el orden internacional vigente. La controversia amenaza con tensar aún más las relaciones entre EEUU y sus aliados, y pone sobre el tapete el papel de la isla en la geopolítica del planeta.
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