
Medicamentos como Ozempic revolucionan la pérdida de peso, pero expertos advierten sobre efectos, dependencia y la necesidad de cambios de hábitos sostenibles.
El uso de fármacos para perder peso ha crecido de forma acelerada en los últimos años, impulsado por casos como el de Sarah Le Brocq, quien logró perder más de 50 kilos tras años de intentos fallidos con dietas. Su experiencia refleja un fenómeno global: millones de personas recurren a medicamentos como la semaglutida o la tirzepatida, conocidos comercialmente como Ozempic o Mounjaro.
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Estos tratamientos actúan sobre hormonas que regulan el apetito, generando una sensación de saciedad que reduce la ingesta de alimentos. Según la Organización Mundial de la Salud, estos fármacos pueden ayudar a perder peso de forma significativa y mejorar condiciones como la diabetes o enfermedades cardiovasculares. 
Los estudios muestran que estos medicamentos pueden lograr reducciones de peso importantes en pocos meses. Sin embargo, no todas las personas responden igual. Factores como la genética, el estilo de vida y la adherencia al tratamiento influyen en los resultados.
Expertos destacan que estos fármacos representan un avance relevante en el tratamiento de la obesidad, considerada hoy una enfermedad crónica. Aun así, insisten en que no se trata de una solución definitiva. 
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Uno de los principales desafíos aparece cuando los pacientes suspenden el tratamiento. La evidencia indica que gran parte del peso perdido puede recuperarse rápidamente, lo que refuerza la necesidad de mantener hábitos saludables a largo plazo. 
Además, los especialistas advierten sobre efectos secundarios como problemas gastrointestinales, pérdida de masa muscular o riesgos aún en estudio. También preocupa el uso de estos medicamentos sin supervisión médica o como sustituto de cambios en la alimentación y la actividad física.
La OMS subraya que estos tratamientos deben formar parte de un enfoque integral que incluya dieta, ejercicio y apoyo profesional. 
En este contexto, los fármacos abren una nueva etapa en el control del peso, pero dejan claro que no existe una solución rápida. La combinación de tratamiento médico y cambios sostenidos en el estilo de vida sigue siendo la clave para resultados duraderos.
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