Hipopótamos en el río Magdalena generan turismo y temor.
Home
/
Actualidad
/
Eutanasia a descendientes de hipopótamos de Pablo Escobar divide a Colombia. ¿Control o crueldad?
Actualidad
Icon
April 28, 2026
Icon
391 palabras. 3 minutos

Eutanasia a descendientes de hipopótamos de Pablo Escobar divide a Colombia. ¿Control o crueldad?

Redacción Digital

Hipopótamos en el río Magdalena generan turismo y temor. Su expansión descontrolada abre debate entre control ambiental y protección animal

En el río Magdalena, uno de los más importantes de Colombia, los pescadores navegan con cautela. Entre sus aguas turbias emergen hipopótamos capaces de acercarse rápidamente a las lanchas, en una escena que mezcla asombro y peligro.

Estos animales, descendientes de los ejemplares introducidos por Pablo Escobar en los años 80, se han multiplicado hasta alcanzar cerca de 200 individuos y expandirse por unos 43.000 kilómetros cuadrados.  

Otras noticias: El presidente de Brasil, Lula da Silva, sanciona una ley tipifica la violencia vicaria con hasta 40 años de prisión

Turismo y miedo conviven en Puerto Triunfo

En zonas como Puerto Triunfo, el fenómeno ha dado origen al “hipopotameo”, recorridos turísticos para observar a estos mamíferos. Visitantes se acercan con cámaras en mano, mientras guías locales advierten del riesgo que representan.

Los hipopótamos pueden alcanzar hasta 30 kilómetros por hora en tierra y moverse con rapidez en el agua, lo que los convierte en animales impredecibles. Para los pescadores, la convivencia no siempre resulta positiva. Algunos aseguran que han abandonado su oficio por miedo, mientras otros aceptan su presencia como parte del entorno.

Léase también: Trump destina más de 250 millones de dólares para pagar a los policías que arresten a migrantes

Un impacto que va más allá de lo local

Sin depredadores naturales y con condiciones ambientales favorables, la especie se ha adaptado con facilidad. Expertos advierten que su expansión afecta ecosistemas acuáticos al alterar el equilibrio del agua y poner en riesgo a especies nativas.  

El Gobierno colombiano evalúa varias estrategias: esterilización, traslado a otros países o eutanasia como último recurso. Sin embargo, ninguna opción ha logrado consenso. Mientras científicos apoyan medidas drásticas para frenar su crecimiento, sectores animalistas rechazan la eliminación y piden alternativas más éticas. El debate refleja una tensión más profunda: cómo gestionar una especie invasora que, al mismo tiempo, se ha convertido en símbolo local y atractivo turístico.

En el Magdalena, cada jornada de pesca o paseo turístico recuerda que esta historia no es solo ambiental. También habla de un legado inesperado que hoy enfrenta a comunidades, expertos y autoridades en una decisión compleja.

Te puede interesar: Un movimiento LGTBI de Chile pide a Kast no retroceder en derechos de la diversidad sexual

Compartir: