El juicio contra la feminista Ibtissam Lachgar, acusada de ofender al islam, reabre en Marruecos la tensión entre libertad de expresión y religión.
La feminista marroquí Ibtissam Lachgar, de 50 años, conocida como “Betty”, enfrenta un juicio en Rabat tras publicar una foto en redes con una camiseta que decía “Allah is lesbian”. El mensaje, acompañado de duras críticas al islam, generó una ola de reacciones que dividió a la opinión pública entre quienes lo consideran ofensivo y quienes lo defienden como un acto de libertad de expresión.
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La activista fue detenida el 10 de agosto y enviada a la prisión de Arjat. Está acusada de atentar contra la religión islámica, un delito contemplado en el Código Penal marroquí que puede alcanzar hasta cinco años de cárcel cuando se comete a través de medios electrónicos.
La abogada Souad Brahma, presidenta de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), pidió su libertad provisional sin éxito. Distintas organizaciones calificaron la detención como arbitraria y contraria a los compromisos internacionales del país en materia de derechos humanos.
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El exministro de Justicia Mustafa Ramid sostuvo que la libertad de expresión “no incluye burlarse de las creencias religiosas”, mientras que activistas locales insisten en que no se puede negar a Lachgar su derecho a expresarse.
El caso ha impulsado campañas en redes y protestas de colectivos feministas y laicos, que reclaman su liberación. En Change.org ya circula una petición que recuerda que Lachgar es sobreviviente de cáncer y requiere tratamiento médico.
Su trayectoria como cofundadora del Movimiento Alternativo para las Libertades Individuales (MALI) y sus acciones en defensa del aborto y los derechos LGTBI han convertido a Lachgar en un símbolo del debate sobre los límites de la libertad de expresión en Marruecos.
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