
El médico Leopoldo Luque negó responsabilidad en la muerte de Maradona durante el juicio, mientras la fiscalía insiste en posible negligencia médica.
El neurocirujano Leopoldo Luque negó este jueves cualquier responsabilidad en la muerte de Diego Maradona durante su declaración en el juicio que investiga el fallecimiento del ídolo en 2020.
“Soy inocente y lamento mucho su muerte. Yo lo amaba, era mi ídolo”, afirmó ante el tribunal de San Isidro, donde se desarrolla el proceso contra siete profesionales de la salud.
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El caso busca determinar si existió negligencia médica en la atención domiciliaria que recibió el exfutbolista tras una cirugía cerebral. La fiscalía sostiene que el equipo tratante incumplió sus deberes y lo dejó en condiciones inadecuadas. 
Durante su testimonio, Luque aseguró que no estaba a cargo de la internación domiciliaria y rechazó la idea de que tomara todas las decisiones médicas. Explicó que su rol se limitaba a su especialidad como neurocirujano y que otros profesionales también participaban en el tratamiento del exjugador.
Además, cuestionó versiones sobre una supuesta agonía prolongada y atribuyó ciertos signos físicos observados en Maradona a maniobras de reanimación realizadas el día de su muerte.
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El fiscal Patricio Ferrari sostuvo que el entorno médico actuó con negligencia y calificó la atención como deficiente. Según su argumento, el equipo “abandonó a su suerte” al exfutbolista.
El juicio, que se reinició tras la anulación del proceso anterior, incluye a médicos, psicólogos y personal de enfermería. Todos enfrentan cargos por homicidio con dolo eventual, con penas que pueden alcanzar hasta 25 años de prisión. 
La muerte de Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020 por un paro cardíaco, generó una fuerte conmoción mundial y mantiene en vilo a la opinión pública argentina.
El proceso judicial contará con decenas de testigos y se extenderá durante varios meses, mientras familiares y seguidores esperan respuestas sobre los últimos días del astro. El juicio no solo busca determinar responsabilidades, sino también cerrar una de las páginas más dolorosas en la historia reciente del deporte argentino.
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