
Más de 2 millones de mujeres han sido desplazadas en Irán y Líbano por el conflicto. ONU alerta sobre muertes, hambre y riesgos crecientes
Más de 1,6 millones de mujeres en Irán y unas 620.000 en Líbano han sido desplazadas desde el inicio del conflicto regional el 28 de febrero, según datos de ONU Mujeres. 
La crisis refleja el impacto desproporcionado de la guerra sobre mujeres y niñas, quienes enfrentan riesgos elevados en contextos de desplazamiento forzado.
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Al menos 204 mujeres han muerto en Irán, incluidas 168 niñas en un ataque a una escuela en Minab, mientras que en Líbano se reportan 102 fallecidas, cifras que podrían aumentar tras nuevos bombardeos. 
La violencia también se extiende a otros países como Baréin, Irak, Israel, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, además de los Territorios Palestinos, lo que evidencia el carácter regional del conflicto. 
La guerra ha afectado gravemente el acceso a alimentos y servicios básicos. Al menos 24 millones de mujeres y niñas enfrentan inseguridad alimentaria por el aumento de precios y la interrupción de suministros. 
En paralelo, el sistema de salud en zonas como Líbano muestra señales de colapso, con hospitales cerrados y mujeres obligadas a dar a luz en condiciones extremas tras huir de sus hogares. 
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Las organizaciones de derechos de las mujeres enfrentan un entorno cada vez más hostil. Activistas han denunciado intimidaciones, detenciones arbitrarias y ataques violentos. Este escenario limita su capacidad de respuesta en medio de una crisis que exige mayor apoyo humanitario y protección institucional.
El desplazamiento masivo, la violencia y la precariedad económica agravan las desigualdades de género en la región. Expertos advierten que las secuelas podrían extenderse durante años, afectando el acceso a salud, educación y oportunidades.
La situación plantea un desafío urgente para la comunidad internacional, que enfrenta la presión de responder a una crisis humanitaria en expansión con impacto global.
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