
Álvaro Uribe denuncia un presunto plan del ELN contra Paloma Valencia en plena campaña, mientras crecen las tensiones y preocupaciones por la seguridad electoral.
El expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez denunció un presunto plan del Ejército de Liberación Nacional (ELN) para atentar contra la candidata presidencial Paloma Valencia, en medio de una campaña marcada por la tensión.
Según el exmandatario, la información proviene de supuestos interlocutores del grupo armado, quienes señalarían a jefes guerrilleros como responsables de un intento de magnicidio. Estas afirmaciones no han sido acompañadas de pruebas públicas hasta el momento. 
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La denuncia de Uribe se conoció poco después de que el presidente Gustavo Petro afirmara que existen datos de inteligencia sobre un posible atentado contra el candidato Iván Cepeda.
Ambas alertas han elevado la preocupación sobre la seguridad en el proceso electoral, en el que participan varias fuerzas políticas con posiciones opuestas. En paralelo, sectores políticos han cuestionado que estas denuncias se realicen en redes sociales sin acudir primero a canales institucionales. 
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El contexto se agrava tras el asesinato del senador y precandidato Miguel Uribe Turbay en 2025, un hecho que reavivó el temor por la violencia política en Colombia.
Además, Valencia recibió recientemente amenazas de muerte difundidas en redes sociales mediante imágenes con simbología fúnebre, lo que generó rechazo y llamados a reforzar su seguridad. Otros candidatos también han denunciado intimidaciones, lo que evidencia un ambiente de alta polarización. 
Organismos y analistas han advertido sobre la presencia de riesgos en distintas regiones del país, aunque hasta ahora no existe evidencia concluyente de apoyo armado a campañas específicas. 
El debate sobre la seguridad se ha convertido en un eje central de la campaña presidencial, mientras crece la presión para que las autoridades garanticen condiciones seguras para todos los candidatos. En este escenario, las denuncias, las amenazas y la memoria reciente de violencia política mantienen en alerta a Colombia de cara a las elecciones.
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