
Uruguay presenta la mayor brecha de pobreza entre mujeres de América Latina: por cada 100 hombres pobres hay 154 mujeres, según datos de Cepal, ONU Mujeres y el Gobierno.
Uruguay, considerado el país con menor nivel general de pobreza de América Latina, enfrenta una profunda desigualdad cuando los datos se analizan desde una perspectiva de género. Un estudio del Ministerio de Desarrollo Social, ONU Mujeres y la Cepal reveló que en 2024 había 154 mujeres en situación de pobreza por cada 100 hombres.
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El indicador coloca a Uruguay como el país con mayor brecha de pobreza entre mujeres y hombres dentro de los 11 países latinoamericanos analizados.
Aunque la pobreza monetaria aumentó para ambos sexos durante la pandemia de 2020, el informe señala que la brecha persiste y afecta de manera más pronunciada a las mujeres.
En 2024, el 12,7 % de las mujeres uruguayas no contaba con ingresos propios. Además, las mujeres acumulaban una carga total de trabajo de 54,5 horas semanales y destinaban el 14,8 % de su tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
La directora de Inmujeres, Mónica Xavier, destacó que las mujeres ocuparon el 75 % de los nuevos puestos de trabajo creados en 2025, pero advirtió que la desigualdad económica continúa limitando su autonomía.
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El estudio identifica otra brecha preocupante. La pobreza alcanza al 30,5 % de la población afrodescendiente en Uruguay, frente al 16,7 % entre quienes no pertenecen a ese grupo.
Los indicadores de violencia también muestran desafíos pendientes. Uruguay ocupó el séptimo lugar regional en tasas de feminicidio, con registros de entre 1,3 y 1,6 víctimas por cada 100.000 mujeres durante 2022, 2023 y 2024. Esto representó entre 22 y 28 víctimas cada año.
Las autoridades sostienen que los datos deben orientar nuevas políticas públicas para atacar las causas estructurales de la desigualdad.
El estudio muestra que tener una de las tasas generales de pobreza más bajas de la región no garantiza igualdad. Para las mujeres, la falta de ingresos propios, la sobrecarga de cuidados, la discriminación y la violencia continúan representando obstáculos para alcanzar una autonomía económica plena.
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