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Investigadores exploran genes, ondas cerebrales y moléculas como el CGRP para entender la migraña, un trastorno que afecta a 1.200 millones de personas.
La migraña afecta a más de 1.200 millones de personas y ocupa el segundo lugar entre las causas de discapacidad en el mundo. Sin embargo, la ciencia todavía no logra explicar por completo por qué aparece ni cómo detenerla de forma definitiva.
Durante siglos, muchos médicos minimizaron el trastorno y lo asociaron con estereotipos de género. Tres de cada cuatro pacientes son mujeres, y ese sesgo histórico frenó la inversión y la investigación. Hoy, neurólogos y genetistas intentan revertir ese rezago con estudios que analizan el cerebro en tiempo real y el papel de factores hormonales, ambientales y hereditarios.
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Gregory Dussor, investigador en la Universidad de Texas, sostiene que la migraña figura entre los trastornos neurológicos menos comprendidos. Aun así, los avances recientes empiezan a ofrecer respuestas concretas.
Equipos internacionales identificaron más de 120 variaciones genéticas asociadas con mayor riesgo de migraña. Estos hallazgos refuerzan la idea de que la herencia influye entre un 30% y un 60% en quienes la padecen. Sin embargo, los científicos creen que existen miles de variantes implicadas.
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En paralelo, estudios con electrodos intracraneales captaron una onda eléctrica anormal que se propaga por la corteza cerebral antes del dolor. Esta “depresión cortical propagada” altera la actividad neuronal y activa vías relacionadas con la inflamación y el dolor.
Los expertos también analizan el papel de las meninges y del sistema trigémino, responsables de transmitir la sensación dolorosa hacia el rostro y los ojos. Además, investigan cómo el estrés, los cambios hormonales o la falta de sueño interactúan con estas rutas biológicas.
Uno de los progresos más relevantes surgió con el descubrimiento del CGRP, una molécula que aumenta durante los ataques. Fármacos dirigidos contra este péptido reducen la frecuencia e intensidad de las crisis en un alto porcentaje de pacientes.
Aunque aún no existe una cura definitiva, la ciencia avanza hacia tratamientos más precisos. Los especialistas coinciden en que la migraña no es solo un dolor de cabeza, sino una enfermedad compleja que involucra todo el sistema nervioso.
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