
Organizaciones civiles alertan que los ataques contra periodistas en México responden a fallas institucionales y una impunidad estructural que amenaza la libertad de prensa.
Organizaciones civiles alertaron sobre un patrón estructural de impunidad detrás de la violencia contra periodistas en México. El informe “Prohibido Investigar: La impunidad sostenida en crímenes contra periodistas en Veracruz” analizó siete asesinatos cometidos entre 2011 y 2012 y encontró fallas que, según sus autores, se repiten en otras regiones del país.
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La investigación revisó los casos de Miguel Ángel López Velasco, Misael López Solana, Yolanda Ordaz de la Cruz, Gabriel Huge Córdova, Guillermo Luna Varela, Esteban Rodríguez Rodríguez y Ana Irasema Becerra.
Omar Gómez Trejo, coautor del estudio y exfiscal del caso Ayotzinapa, identificó 14 fallas recurrentes en tres expedientes. Entre ellas aparecen investigaciones fragmentadas, omisiones ministeriales y falta de análisis del contexto.
El informe sostiene que las autoridades concentraron sus pesquisas en integrantes del crimen organizado, pero no profundizaron en las posibles redes de poder que podían estar detrás de los ataques.
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Maia Campbell, representante adjunta de la Oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, señaló que las investigaciones deben buscar patrones y posibles conexiones entre los casos, además de determinar quiénes ordenan, facilitan o ejecutan los ataques. Desde 2016, la ONU-DH documentó 15 crímenes contra periodistas en Veracruz, incluidos tres durante 2026.
Durante la presentación, familiares de periodistas asesinados reclamaron justicia y cuestionaron los mecanismos de protección existentes. En Veracruz, durante la administración de Javier Duarte, se documentaron 18 asesinatos de periodistas.
Reporteros Sin Fronteras señala a México como el país más letal de América para ejercer el periodismo. Desde 2000, la organización ha documentado más de 150 periodistas asesinados y 28 desaparecidos. El caso de Veracruz, advierten las organizaciones, muestra cómo la impunidad puede convertirse en un mecanismo que debilita la libertad de prensa y la democracia.
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