

Lo que ha sucedido con el Nobel de Paz de María Corina Machado sigue restando valor a un reconocimiento que con el paso de los años pierde relevancia.
Las opiniones estarán divididas pero lo cierto es que todo lo que ha envuelto el premio Nobel de Paz que se le otorgó a María Corina Machado pareciera estar más libreteado que una película en Hollywood. Y todo se podría considerar libreteado desde el mismo origen: cuando empezó a sonar el nombre de la líder de oposición venezolana, se empezó a crear una narrativa en la que se le elevaba casi como heroína. Más adelante, se declaró como ganadora y dicha narrativa se siguió fortaleciendo. Finalmente, en vísperas de la entrega del galardón fue cuando ya todo el acto teatral se hizo más plausible y en medio de ausencias y emotividad, la hija de Machado terminó recibiendo el Nobel. Todo para que, horas después, en un nuevo episodio de heroísmo, la venezolana saliera triunfal en un balcón de Oslo a saludar a sus “seguidores”. Una estrella de rock se le quedó corta.
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Luego de aparecer en Oslo pocas horas después, esa fue una pregunta que quedó en el aire para propios y extraños. ¿Por qué María Corina envió a su hija Ana Corina a leer su discurso en la ceremonia? ¿Si iba a aparecer en Oslo poco tiempo después, por qué no fue ella quien acudió a la ceremonia? Allí es cuando se vuelve a fortalecer la idea del libreto. Y si, en un mundo lleno de simbolismos, era más simbólico tener la foto de Machado en el fondo dando un aire de heroísmo producto de la persecución a la que ha estado expuesta. La ausencia de la homenajeada en el recinto fortaleció el riesgo que vive y volvió protagonista la resistencia como figura opositora al régimen en Venezuela, uno de los principales argumentos para haberse quedado con el Nobel. La puesta en escena continuó con mensajes de los organizadores hablando sobre la llegada a Noruega de Machado y lo que, supuestamente pasaría, con reuniones muy privadas con sus familiares y amigos; todo para que, al final, en un giro dramático de toda esta trama, esta heroína saliera al balcón de un hotel a saludar a sus seguidores. ¿Y la supuesta seguridad por la persecución que sufre por todo el mundo? Bien, gracias.
Otra de las situaciones polémicas, más allá de toda la puesta en escena, ha sido el propio hecho de que María Corina Machado haya sido considerada ganadora de un Nobel de Paz. Y es que lo hecho por Machado, si bien está revestido de mucho valor por lo que ha significado su lucha contra un régimen dictatorial, igual deja en evidencia que esta figura no es la más pacifista. Esta líder en varias ocasiones ha abogado por intervención militar en su país y, por ejemplo, en las palabras que dio su hija, producto del emotivo discurso que dio durante la ceremonia de entrega del premio, en medio de todo el agradecimiento al valor cívico de quienes le han plantado cara a la dictadura, incluyó una serie de detalles con tintes políticos que le dieron otra connotación a su intervención. Allí es cuando uno se pregunta entonces cuáles son los valores que se quisieron destacar por el comité que la eligió como Nobel de Paz, qué acaso ¿no debería tratarse de una persona pacífica y sin intereses políticos que trabaje, de forma altruista, por la construcción de paz? Pues esta vez el Nobel confundió.
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