
Investigaciones muestran que cantar mejora el bienestar físico, emocional y cognitivo, con beneficios que van desde la respiración hasta la cohesión social y la memoria.
Expertos en musicoterapia han observado que cantar fortalece la respiración y mejora la función pulmonar. También aumenta la frecuencia cardíaca de forma saludable y ayuda a regular la presión arterial. Quienes cantan activan el nervio vago, lo que favorece la liberación de endorfinas asociadas al bienestar y a la reducción del dolor.
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El canto estimula redes neuronales en ambos hemisferios del cerebro. Esto favorece habilidades relacionadas con el lenguaje, la memoria y el control emocional. Por eso, algunos terapeutas lo usan para acompañar la recuperación de personas que enfrentan lesiones cerebrales o deterioro cognitivo.
Los beneficios sociales también destacan. Cantar en grupo crea vínculos rápidos entre personas que no se conocen, aumenta la cooperación y reduce el estrés. Varios estudios muestran mejoras significativas en pacientes con enfermedades crónicas que se unen a coros comunitarios, incluidos quienes tienen Parkinson, demencia o secuelas respiratorias.
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El canto grupal también ayuda a mejorar la articulación y la respiración en personas con afecciones pulmonares. Programas basados en técnicas vocales han mostrado efectos positivos en pacientes con covid prolongado.
Para algunos especialistas, cantar es una habilidad arraigada en la historia humana y mantiene un papel clave en la conexión social. Aseguran que, en plena era tecnológica, recuperar actividades comunitarias como cantar puede ser una vía sencilla y poderosa para mejorar la salud.
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